Miércoles , 17 de Octubre 2018
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Andrés Giussepe ¿Guerra económica vs. impunidad económica?

Pongan a quien sea en los cargos. No importa si es doctor, maestro, especialista, matemático o bachiller. Pongan a un militar o a un civil. Pongan a un comunista o a un seudo capitalista; a un rojo rojito o a un infiltrado. Traigan a un importado, a un familiar que aprovechó la bonanza para formarse en el extranjero o un amigo de confianza formado en las misiones. Si bien es cierto, el tema de la capacidad gerencial en la economía es fundamental, ya hemos visto que ese no es el principal problema en la actualidad.

El principal problema es que “parte” del Ejecutivo Nacional ha sido muy permisivo con los excesos que han cometido los gremios empresariales opositores en los últimos meses y aún no ha pasado nada extraordinario con respecto a eso. Asimismo, el Ministerio Público, la Sundde y la ANC, hasta hoy día, han sido permisivos con los grandes especuladores y bachaqueros corporativos que están desplegados en cada rincón de nuestro país. Pasan los meses y la estela de pobreza y mala calidad de vida tiende a generalizarse poco a poco y la institucionalidad como que no reacciona ante inéditos sucesos sociales.

El efecto recurrente del espiral inflacionario ocasionado por la sucesión creciente del “dólar paralelo – inflación – aumento salarial – dólar oficial”, está generando daños irreversibles en la economía. Los indicadores extraoficiales de la economía así lo indican. En esa medida, la irreversibilidad del socialismo que tanto pregonamos, pudiera estar revirtiéndose. Este es un tema que debería estar siendo investigado por los asesores e intelectuales de izquierda.

Finalmente, hasta ahora, “parte” del Ejecutivo Nacional ha sido permisivo con los importadores beneficiarios del Dicom: Nestlé, Excelsior Gamma, Central Madeirense, Cervecería Regional, Cauchos Supremo, baterías Duncan, Empresas Polar, entre otros. Que han recibido dólares baratos, subastados y liquidados de manera legal, para importaciones de materia prima (49,7%), de insumos y repuestos (31,7%) y bienes terminados (10,2%), pero que luego fijan sus costos y precios con base en el dólar paralelo ilegal, aupando la hiperinflación inducida. A eso hecho real, fáctico, un elemento empírico para mis escritos, es lo que llamamos “impunidad económica”.

Por ejemplo, ¿porqué se ha permitido que el consorcio Empresas Polar aumenten los precios de sus bienes de primera necesidad y de consumo masivo a la población venezolana en más del 100.000 por ciento en menos de dos años, como es el caso de la pasta Primor larga y la margarita Mavesa y no pase nada? Ni una palabra oficial contra ese conglomerado dirigido por venezolanos, que hoy día ya es de capital transnacional, que importa, ensambla, distribuye y comercializa productos de marcas importadas, que deben ser los primeros a sustituir en nuestro país a corto y mediano plazo en el marco de la Agenda Económica Bolivariana y sus 15 motores, para ir disminuyendo la dependencia de lo importado. ¿Porqué ocurre esto en un gobierno revolucionario? Porqué se permite esto en un gobierno nacionalista?

Si no se actúa se permite la impunidad. Si no se corrige se es cómplice. De amenazas no vive un pueblo, las palabras se las lleva el viento, de debate en debate no se sale de la pobreza, la bolsa CLAP dura poco y los subsidios directos (bonos) ya no alcanzan para nada. Producir es el lema, pero producción con impunidad no pega.

Estamos consciente de la guerra y del bloqueo económico que nos tienen. Pero, el pueblo lo que quiere son acciones gerenciales contundentes contra el capitalismo corporativo que aún domina los mercados nacionales y fijan los precios hacia el alza todas las semanas, induciendo al resto de los sectores industriales y comerciales también al alza. Porque son las empresas líderes (monopolios u oligopolios) y el resto son sus seguidoras. No obstante, actúan como lo que son y que tanto criticamos desde la izquierda: inhumanas, insensibles, individualistas, corruptas, conspiradores e indiferentes.

De lo contrario, la otra vía que quedaría para resolver el enjambre económico actual sería un tanto más riesgosa en lo político, pero podría detenerse la hiperinflación en seco: dejar de amenazar, llamar a una “tregua económica” con el otro actor de la Guerra Económica (gremios empresariales, aliados de las corporaciones transnacionales y de DolarToday en Venezuela) en función del beneficio de la gran víctima de la impunidad económica que ha sido el pueblo. Ese escenario representaría cederle al enemigo más beneficios, exigirían prebendas económicas y políticas, más impunidad para actuar y el riego de la traición que bien Maquiavelo advierte en el Príncipe.

 

 

 

 

LA CONSTITUYENTE DEBE ACTUAR EN LO ECONÓMICO

Todos estamos de acuerdo que la Constituyente trajo la paz política después de destituir a Luisa Ortega Díaz del Ministerio Público (que permitió se instalarán las “guarimbas” de 2017), por ser el único ente que podía hacerlo por encima de la Asamblea Nacional presidida por el opositor Julio Borges. Pero, ¿por qué no se activa la ANC para iniciar ese gran debate económico nacional prometido sobre los verdaderos enemigos y causantes de trasladar el terrorismo de las calles (“guarimbas”) a la economía, con las terribles consecuencias de la hiperinflación inducida en Venezuela en menos de un año?.

¿O es que hay temores de enfrentar a lo interno del país a los mismos que le dieron el Golpe de estado a Hugo Chávez y lideraron el Sabotaje petrolero de 2002? Que son los mismos que le están haciendo el trabajo previo al Comando Sur de Estados Unidos antes de su embestida contra la Nación.

La última pregunta que hago hasta hoy es: ¿Porqué Conatel y el Ministerio Público permiten que los directivos de los gremios empresariales opositores a la revolución (Fedecámaras, Consecomercio, Fedenaga, Venanchamp, Fedeagro, Conindustria, Cavidea, entre otros) sigan satanizando e incitando al odio empresarial de manera pública y abierta contra el Gobierno de Maduro y sus políticas económicas, conspirando, generando zozobras y aupando la desestabilización que alejan las inversiones?

He insistido, es más difícil salir de la pobreza que entrar en ella, y un alto componente de la hiperinflación empobrecedora de la sociedad venezolana ha sido por culpa de la impunidad económica. ¡Sino se actúa se es cómplice!

 

 




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