lunes , 12 de abril 2021
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Nuestro Derecho al Carnaval

 

El pasado 15 de enero se conmemoró el 175 natalicio del periodista y revolucionario Paul Lafargue, nacido en Santiago de Cuba en 1842, es conocido por ser el compañero de vida de Laura Marx segunda hija del padre del socialismo científico Carlos Marx.

En los círculos marxistas de Europa y América es valorado por su incansable compromiso con la mejora en la calidad de vida de la clase obrera. Compromiso que lo lleva a estudiar y ejercer la medicina en términos prácticos y en los teóricos a desarrollar líneas de investigación y estudio que se traducen en una obra prolífera, entre artículos y libros, que desmontan las mentiras de la ideología burguesa dominante.

El documento teórico más importante del Lafargue fue El Derecho a la Pereza, escrito en 1881 y que a través de los años se han convertido en referencia obligatoria para los revolucionarios de todo el mundo. Con un estilo irónico y provocador, Lafargue polemiza y contrapone sus afirmaciones con los expuestos años antes por uno de los fundadores de la social democracia Louis Blanc y su ya famoso libro El Derecho al Trabajo.

En el Derecho a la Pereza el autor denuncia como “falsa conciencia” o ideología opresora la idea inoculada en el seno de la clase obrera, en el que la realización personal del individuo se encontraba en el trabajo asalariado, como parte inconexa del proceso de producción controlado por la burguesía.

Entendemos que la denuncia tiene como carga simbólica fundamental desenmascarar al patrono burgués, real perezoso que amasa fortuna a partir del trabajo de los trabajadores y que gracias a su aparato ideológico invierte la carga de las pruebas al acusar a los proletarios de vagos cuando se revelan al trabajo como forma de explotación. Dejemos que el mismo Lafargue en su estilo tan característico lo diga: “Una extraña locura se ha apoderado de las clases obreras de las naciones donde domina la civilización capitalista.

Esta locura trae como resultado las miserias individuales y sociales que, desde hace siglos, torturan a la triste humanidad. Esta locura es el amor al trabajo, la pasión moribunda por el trabajo, llevada hasta el agotamiento de las fuerzas vitales del individuo y de sus hijos” El Derecho a la Pereza es un manifiesto que evidentemente no llama a la ociosidad sino a la rebeldía de abandonar las ideas impuestas por el capital, para construir desde la clase una propia estructura de valores que construyan al hombre nuevo.

La Propuesta de Lafargue es clara, los hombres y mujeres no nacimos para trabajar sino para vivir. Vivir significa desarrollar al máximo todas las potencialidades del individuo para su bien personal como para el bienestar social. Dentro de esas potencialidades humanas está la capacidad de producir bienes y servicios que es muy diferente a trabajar (tema en el cual profundizaremos en otra entrega). También se encuentran las capacidades para crear, para investigar, para lo placentero y lo edificante. La pereza a la que llama Lafargue es una fuerza que libere y cultive lo mejor de la clase trabajadora y lleve a la sociedad a nuevos estadios de civilización. Es en este espíritu que el Comandante Chávez propone en la Reforma Constitucional del 2007 reducir la jornada laboral de 8 a 6 horas diarias.

Evidenciando con esto la necesidad que tiene la humanidad de progresivamente ir abandonando el modelo explotador capitalista, por un modelo realmente justo y humano que permita desarrollar todas las capacidades de los seres humanos. Lamentablemente esta reforma no fue refrendada por el pueblo en las urnas, gracias a la campaña de desinformación impulsada por el enemigo de clase y por contradicciones internas en las filas de los revolucionarios.

En pocos días nuestro país celebra las fiestas carnestolendas, tradición instaurada por nuestra herencia hispánica que nos recuerdan la dimensión placentera y lúdica de la vida. El carnaval nos invita a transformarnos a través de los disfraces y salir al encuentro del otro para amar, disfrutar, gozar y vivir; fin último de la vida humana. Esta invitación a vivir plenamente está llamada la clase obrera y con ella a toda la humanidad a ser felices en el amor, la libertad y la justicia. En palabras del poeta alemán Gotthold Lessing podríamos decir: “Seamos perezosos en todas las cosas, excepto al amar y al beber, excepto al ser perezoso”

Felices carnavales compañeros y hagamos la Revolución

Carlos Newman

cnewman@cantv.net




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